Estuvimos tocando en la Sala Tabóo de Madrid en compañía de nuestro público favorito. Eli Martín y Abajo Izquierdo se encargaron de realizar un vídeo del que pronto recibiréis noticias.
Esperamos volver a Madrid pronto y si es en Malasaña, mejor.
Viernes 5 22,30h. Entrada 5 € Tuco y Los Definitivos UN ESPECTÁCULO ERÓTICO-HUMORÍSTICO Y MUSICAL CON MUCHO GANCHO No es el Gran Cañón, ni un ave exótica de gran tamaño, tampoco es un tipo peligroso, ni un avión… Su talante es extremadamente pacífico, y se caracteriza por darle al teclado o a la trompeta mientras interpreta letras compuestas y musicadas por él mismo. Este hombre es un gran comunicador que nos devuelve la sonrisa y nos hace más amena la existencia. El Gran Tuco porta frac y una chistera que arrampló de la guardarropía personal del conocido grupo musical ‘La chistera negra’. Algunos le acusan de iconoclasta, de salvaje, con un toque a lo Harold Lloyd, a lo Charlot y a los Hermanos Marx, todos juntos. Los Definitivos –que casi nunca son los mismos- le han acompañado en sus actuaciones por pueblos, ciudades, fiestas y locales, en donde sus letras porno-erótico-festivas, son aceptadas entre sonrisillas que devuelven al desmotivado libido de más de uno un glorioso despertar. Sus letras hilarantes, críticas, divulgativas y sabrosas, rozan la barbarie social y sexual y gustan, o mucho, o escandalizan sobremanera, pero Tuco llama a las cosas por su nombre y lo hace con el lenguaje de la ironía, de la frivolidad, comprobando mientras canta y toca la trompeta –a salto de mata-, que nuestros dispersos roles se llevan muy mal si no le damos a nuestra mente un poco de qué hablar. JORGE VILLALMANZO (escritor) Elvis Presley nunca estuvo en el Ambigú de la Plaza Roma de Burgos. Serge Gaingsbourg tampoco. Pero me dicen que Tuco y Los Definitivos consiguieron lo imposible: Que por una noche Serge Gaingsbourg se reuniera con Elvis en el cuerpo de Tuco, cuando Tuco cantó Me quedo en bolas. Éxitos ‘definitivos’ en Internet son Una piraña en el bidé, Canción de amor a mi mano derecha y quizás la mejor canción de su nueva etapa Ya tenía ganas yo. JESÚS ORDOVÁS (crítico musical)
Cuentan las buenas lenguas que Tuco, siempre generoso, ofreció su primer número en el instante mismo de llegar al mundo. Cuando le arrearon ese cachete en las nalgas que inaugura los pulmones, no lloró, le entró la risa. Tras este primer gag de paritorio mantuvo en vilo a los asistentes al presentar la erección más precoz de la historia médica mientras la enfermera lavaba su, todavía, inocente aparatillo. Nacer tocado por esta gracia marca estilo además de paquete. El chico venía equipado de serie para abordar con humor los asuntos más serios y responder a la pasión sin disimulos.
En una ciudad provinciana de los sesenta con semejante configuración lo mismo te dabas a la bebida que acababas opositando a notarías. El bueno de Tuco, encantado con su paraíso, no esperó a ser tentado por la serpiente del espectáculo, fue directamente al árbol y se comió todas las manzanas. Así, sin más, por la mismísima cara, se subió a su estrella y empezó a ser lo que quería ser.